Como ser próspero y abundante

Un Curso De Milagros Fácil

Como ser próspero y abundante

Saber que todo es un sueño no me da de comer.

Pregunta:

X: Hola!
Hace ya tiempo que estudio y ejercito el Curso. Mediante el libro, vídeos en Internet y charlas presenciales.
Tengo claro en mi mente y en mi corazón que vivimos en un mundo irreal. Empiezo a cambiar mi percepción. Lo que me lleva a tener más paz en mi vida. Pero los problemas siguen estando ahí. Sé que son irreales. Pero si la pensión que cobro como pensionista no me llega para vivir dignamente… ¿Malvivo en paz y contenta?
De verdad que creo en los postulados del libro. Pero el cambio de percepción y saber que todo esto es un sueño no me quita dolores. Ni me da de comer.
Gracias.
Un saludo,

 

Hola, X!!!

Tu concepción de la “irrealidad” del mundo es aún solo intelectual. Pero por algo se empieza. Si fuera real, vivencial, no estarías preguntando. Lo verías como lo que es: Matrix. Un juego, un sueño del cual ya no quieres formar parte. Pero para llegar ahí, hay que pasar unas cuantas pantallas. Jejejeje…

La Abundancia y la Prosperidad no tienen nada que ver con la tenencia o ausencia de dinero. Sino con la ausencia de juicio. Los juicios son los que nos hacen sentirnos carentes. Cambiar tu percepción es cambiar de juicio. Mejor dicho, renunciar al juicio. Y dejar que juzgue Quien puede hacerlo. Quien tiene toda la Información. Quien conoce el Plan. Y apartarte. “Dejar de ser guardiana de tu sistema de pensamiento”.

Y es evidente que todavía no llegaste ahí. Todavía quieres seguir viéndote como “pensionista”. Ser pensionista es cobrar una pensión. Punto. Pero si en tu mente equiparas esa palabra con “no tener suficiente”, estás perdida. Dices que tienes más paz en tu vida, pero persistes en “ver” los problemas. Por tanto, les otorgas realidad. Y estos siguen manifestándose. Primero en tu mente y después en tu vida. Y vuelta a tu mente cuando vuelves a percibirlo.

Eso es la retroalimentación del sistema de pensamiento del ego. Así funciona. “Esto lo entrego pero esto me lo guardo para mí”. Y sigo sufriendo y sintiéndome víctima. Lo sé porque me ha pasado. Mi adicción a esos pensamientos era tan grande que no los soltaba. Me decía a mí mismo que “los entregaba”. Pero seguía manteniéndolos en mi mente. “Soy espiritual pero pobre”, me decía a mí mismo. Y, claro, era pobre y sufría por ello. Y las oportunidades para cambiar mi pobreza mental se presentaban continuamente. En forma de juicios. Y en lugar de pedir el milagro, me lo guardaba para mí. Como si yo, a fuerza de pensar y sufrir por ello, alargando el dolor, pudiera remediar algo.

La primera premisa del ego es que tiene que arreglarlo todo él solo. Y, claro, eso fundamenta y realza la Separación en su mente. Y todo se convierte en un problema irresoluble. Puesto que vemos solo el efecto del problema. Y no la causa de todos los problemas. Que es sentirnos separados de Dios y creer somos un cuerpo. Un cuerpo con necesidades y apegos insatisfechos. Y pensamos que cuando se satisfagan, la felicidad vendrá implícita. Y la felicidad no tiene nada que ver con eso. Tiene que ver con la capacidad de que no nos afecte mentalmente NADA de lo que pase afuera. Mejor dicho, de lo que parece pasar afuera.

Ese es el trabajo del Curso. Y conlleva un tiempo lineal realizarlo. Por eso es un Curso. Un plan de estudios. Un Proceso de Expiación. En el cual, en tu caso, ahora te toca perdonar y entregar los juicios sobre tu situación económica. Tu visión limitada sobre ti misma. Tus propios juicios y su proyección en el mundo de la ilusión. Hasta que estés lo suficientemente entrenada para poder escoger tu Paz en el momento presente. En “todos” los momentos presentes. Entonces, vendrá la Paz para quedarse. No tendrás que llamarla. Ese es el sueño feliz del que habla el Curso.

“Solo la paciencia infinita produce resultados inmediatos”. Y esos resultados inmediatos solo pueden darse Aquí, Ahora. En este instante de pensamiento en que le entrego a Dios mi visión errónea sobre mí mismo. Mi visión parcial de criatura carente. De pensionista. O de maestro espiritual que tiene que vender cursos para llegar a fin de mes. Jejejeje…

Cuando me tomo un momento y silencio mi mente. Y me niego a escuchar los intentos de retroalimentación del ego. Cuando me perdono ese pensamiento y se lo entrego al Espíritu. Y “permito” que vaya al Espíritu. No “me quedo a vigilar”, por si acaso… jejejeje…

“Espíritu Santo, me perdono y te entrego mi visión errónea de mí mismo. Mi visión de carencia. Mi juicio de pobreza. Corrige esto en mi mente. Escojo mi Paz. Gracias.”

Esa sería una buena oración. Una oración Abundante.

Y sí, puedes “malvivir en Paz y contenta”, como dices. Realizando el trabajo de corrección de ese juicio de “malvivir”. O puedes “malvivir resistiéndote, enfadada y triste”. A ver qué pasa.

Aunque creo que esta última opción ya la conocemos ambos.

Por eso estamos aquí

Recibe un abrazo y gracias por escribirme.

Xavi

PD: Fíjate que la primera lección del taller Obradores de Milagros se llama “Deja de ser tú”, y los alumnos se descargan una meditación del mismo título para hacerla durante 90 días. Y así, dejar de verse como se ven. Dejar de “otorgarse títulos”, jejeje… como pensionista, por ejemplo. O maestro espiritual, jejejeje