Sobre el dolor

Un Curso De Milagros Fácil

Sobre el dolor

 

Lo que voy a compartir aquí es personal e intransferible, no obstante, a quien crea que puede servirle, solo tendría que sustituir mis “efectos” por los suyos.

Después de años de práctica, de búsqueda y de intentos de corrección y sanación espiritual, he llegado a comprender que, en mi caso, los dolores, tanto físicos como emocionales, son un “efecto consecuencia” de un “efecto causa” (puesto que la causa Real y Profunda es creerme separado de Dios, y cualquier efecto subsiguiente que vaya a relatar aquí es una artimaña del ego para profundizar y reforzar esa creencia en la separación). Aceptado esto, hablaré de esos “efectos causa” como si fueran causas en sí mismas.

  1. Cuando siento dolor, sé que no estoy aceptando el Orden Perfecto del Universo, el Plan de Dios para la Salvación, el Plan Infinito, la Pedagogía Universal, etc.
  2. Sé que me estoy resistiendo mentalmente, que quiero cambiar el exterior o interferir en el proceso de los demás.
  3. Mi ego mundano me insiste en que debo seguir resistiéndome mentalmente, o emprendiendo acciones para que el Orden, las circunstancias y/o las relaciones cambien. Y se cabrea, pensando: “¡Y encima, este dolor me impide o me dificulta o me jode más, etc…!”
  4. Mi ego espiritual me dice: “Tengo que hallar la causa de este dolor y sanarlo”, y quiere seguir buscando en la información “espiritual-alternativa-terapéutica” que el propio ego ha adquirido, digerido y “adornado” con pinceladas de cosecha propia, incorporándola a su programación (y por tanto, susceptible también de ser des-hecha mediante el trabajo de UCDM o de cualquier versión del plan de estudios universal o filosofía perenne). Permitiéndole así al susodicho personajillo seguir entonando su mantra favorito: “Busca pero no halles”. Eso sí, con música de fondo de la Nueva Era de Acuario, que está viniendo desde los sesenta para salvarnos pero que no termina de llegar, jejejeje…
  5. Y mi Ser (a quien, por supuesto no quiero escuchar, puesto que soy adicto a la culpa y al sufrimiento), mi mente Recta, me dice: “Este proceso es necesario, este dolor-aviso es necesario, y ambos pertenecen al Orden perfecto y están especialmente diseñados para que yo dé un paso adelante en mi camino al despertar”.
  6. Y también me susurra al oído: “La comprensión intelectual de este proceso determinado vendrá cuando estés preparado para entenderla y la podrás verificar en los resultados externos. Hasta entonces, sigue observando ese dolor, ese síntoma, y sigue perdonando, aceptando, entregando y agradeciendo la oportunidad que se te ofrece.” De hecho, eso se ha hecho realidad con muchos procesos en el pasado, que ahora comprendo pero que no entendía cuando estaba inmerso en ellos. Pero el ego, tramposillo como es, solo va al pasado para extraer aquello que le interesa para provocar miedo y, por lo tanto, ausencia de amor en el presente. O sea, es un experto en sumergirse directamente en el mar de la culpa.
  7. También me dice mi Ser que la invulnerabilidad se adquiere cuando se acepta que las limitaciones son para aprender a desprendernos de ellas, y que son necesarias y pertenecen a ese Plan, del cual formamos parte y debemos seguir y respetar.
  8. Y un par de cosillas más: (Hoy mi Ser está muy locuaz, jejeje): Que el dolor es el único aviso eficaz y fiable para que yo detecte un pensamiento erróneo, basado en una creencia errónea y que puede proyectar afuera circunstancias y acciones dañinas para mí y para mis relaciones. Por lo tanto, es una oportunidad de elección entre aceptar o seguir resistiéndome, seguir queriendo tener razón e imponérsela a Quien creó las circunstancias en las que me veo inmerso.
  9. Y segunda cosilla: Que, como esa falta de aceptación, juicio, creencia errónea, etc., o sea, mi interpretación de las circunstancias está tan imbuida en mi programación, tan arraigado en mi personaje, que he llegado a creer que forma parte de mí, que es correcta, que es “la buena” frente a la de los demás. Por lo tanto, se ha guardado en mi inconsciente, en mi sombra, y solo puede salir proyectada en los demás y como “choque de trenes” mental ante lo que me toca vivir. Por lo tanto, el Plan se me revela en lo que NO me gusta de mi hermano o de lo que me toca vivir. En forma de dolor.

Y yo me pregunto, entre sorprendido y asombrado: ¿A santo de qué voy a entender algo, por más que le dé vueltas a ello, que yo mismo escondí y olvidé (siempre por la culpa, para que no se me vea “la hilacha”, y cito aquí a Rosa Mª Wynn) desde el mismo sistema de pensamiento que lo creó, escondió y olvidó bajo capas de falsas creencias?

Y la segunda pregunta, la del millón: ¿Me quiero o no me quiero dar cuenta de que todo eso me está apartando de mi verdadera misión aquí, que es servir a mi hermano y dar Amor? (Y de paso, dármelo a mí mismo, ya que todos somos Uno). ¿Soy consciente de que mientras estoy mirando mi ombligo (espiritual, eso sí, jejeje) no puedo ver dónde y cuándo soy llamado a manifestar ese Amor? Y en mi caso, que soy varón y no puedo hacer dos cosas al mismo tiempo, todavía más, jejejeje…

Así que, por si alguien le sirve, esto es lo que yo hago (o no hago, depende de cómo se mire), por ejemplo, ahora que últimamente, me duele la rodilla: Solo cuatro puntos, y ya acabo.

  1. Acepto que hay algo que NO acepto y se lo entrego al Espíritu para su corrección.
  2. Acepto que, si me resisto (y querer saber y controlar es una resistencia), generaré más resistencias externas y, por lo tanto, más “avisos”, vengan en el formato que vengan.
  3. Me enfoco en Dar, en ofrecer a cada ser, persona o circunstancia con la que me relacione, el 100 % de lo mejor que haya en mí. Lo consiga o no, eso siempre será un juicio y pertenecerá al mundo de la percepción, y no al del entendimiento.
  4. Acepto las limitaciones que pueda tener y me pregunto “para qué” son esas limitaciones. Por ejemplo: Si ya no puedo hacer caminatas, qué regalo me está dando el Universo… ¿Quizá podré aprovechar ese tiempo en hacer alguna otra actividad amorosa, como por ejemplo escribir este post? ¿O chatear con mis hijos? ¿O llamar a mi madre y saber cómo está y escucharla un rato? ¿O pedir al Espíritu que se me muestre dónde, cuándo y a quién puedo servir en este instante? ¿Me doy cuenta de todo lo que me estoy perdiendo por estar enfadado por las p… caminatas? ¿Soy consciente de mi soberbia, al intentar imponer mis razones al Creador de todo esto?
  5. ¡Ah! Se me olvidaba: También uso los remedios físicos que me puedan ayudar en la sintomatología. En este caso, de la larga lista que muy amablemente me facilitó el traumatólogo, escogí el reposo moderado y la aplicación de hielo en la zona afectada.

Y eso me distrae totalmente del dolor, me pone de buen humor (Humor y amor son lo mismo, siempre he creído que no es gratis la coincidencia de letras)… ¡¡¡Y la rodilla ha mejorado!!!

Y claro que mi ego quiere pensar en desgracias mil, en operaciones de menisco, en no poder hacer posturas de yoga, en sillas de ruedas, etc. No se puede evitar el pensamiento, es la función de la mente, pensar. Pero mi función, mi libre albedrío es NO creerme esos pensamientos, no engancharme a ellos, no convertirlos en interpretaciones.

Porque eso genera sufrimiento. Y la felicidad es la ausencia de sufrimiento. El dolor es obligatorio, el sufrimiento es opcional.

Recibid un abrazo

Xavi

PD: Ahora que caigo (de rodillas), no había pensado que para el sexo oral me puede molestar la rodilla… Me c…

¡¡¡¡Jejejejejejejeje….!!!!