Sobre mí

 

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Hace unos días se cumplieron dos años en que tomé la decisión de dedicarme a transmitir y facilitar el Curso. Hoy quisiera compartir contigo el balance de este tiempo que “parece” que haya transcurrido, y también quiero contarte los cambios que voy a implementar, en los cuales, como siempre, estarás incluido si lo deseas.

Todo comenzó en la estación de Atocha, en Madrid, un lunes por la mañana. Volvía de impartir un taller de narración oral cuyos beneficios (económicos) habían sido mínimos. Estaba muy cansado, había dormido mal y la cabeza no me daba para mucho. Así que me equivoqué de andén y perdí el tren para el que había comprado billete. Tenía una cita importante en Barcelona a media tarde y no me quedó más remedio que comprar un billete del AVE y viajar en él hasta mi destino. Un billete carísimo, que pasaba mis ganancias de la categoría de “mínimas” a “lo comido por lo servido”. 🙂

Mi ego estaba enfadadísimo: No se habían cumplido las expectativas planificadas (Como siempre digo y me digo, “Si quieres ver reír a Dios, haz planes”), aunque yo lo había hecho todo “con amor”, me había “sacrificado”, había “sufrido” durante horas y horas (creo que fueron más de dieciséis horas de trabajo), etc.

Escribí un whatsapp incendiario y casi “culposo” al organizador, negándome a ir de nuevo a impartir talleres allí, y me senté a esperar la salida del tren, mientras mi mente entraba en una espiral de pensamientos negativos sobre lo mal que lo había hecho e intentando arreglar “a la brava” aquella situación, supongo que con la angustia típica del ego, que todo lo quiere arreglar el solito, así se siente separado y puede echarse la culpa a sí mismo y a los demás, que en definitiva es lo mismo, pues todos somos Uno.

Pero yo ya era un maestro de Dios, aunque no ejerciera todavía de facilitador del Curso. (“Un maestro de Dios es todo aquel que decide serlo”, dice UCDM). Y llegó un momento en que el entrenamiento del Curso (¡Benditos ejercicios, quien no los haga no se puede imaginar como está alargando el tiempo!) hizo su efecto y le pedí el Espíritu Santo “ver eso de otra manera”. Y la información llegó, así como la paz interna, precedida por la aceptación de que lo que creía que me había pasado o no pasado era lo mejor para mí en ese momento.

Y pasaron dos cosas:

  • La cita importante que tenía en Barcelona desembocó en la relación de pareja de la que disfruto ahora, y con la que convivo en armonía (cosa que parecía imposible entonces) y tomé la decisión de dedicarme profesionalmente a transmitir el Curso (cosa que también parecía imposible, a la luz del miedo del ego).
  • Mi carrera como maestro “pofesioná” 🙂 comenzó bajo un maravilloso árbol, en la playa de Altafulla, en pleno verano, donde impartí la primera conferencia de “Introducción a UCDM”.

La gente se traía las sillas y tumbonas de casa y se iban instalando en círculo delante mío. Los curiosos que iban de camino a pegarse un chapuzón se paraban a mirar, e incluso una antigua “jefa” que tenía cuando trabajaba de camarero en un restaurante se paró a escuchar la conferencia y me compró un libro al terminar. Hacía quince años que no nos veíamos. Yo impartí la conferencia con bermudas y un sombrero de paja y, cuando acabó, tuve el honor de realizar mi primera “consulta particular” desde el Curso sentado en una terraza con vistas al mar. La persona en cuestión ofreció su casa para montar mi primer grupo de estudio y todo comenzó a andar desde ese preciso momento.

 

Durante estos dos años he facilitado más de diez grupos de estudio del Curso, impartido más de doscientas cincuenta sesiones varias, más de mil quinientos alumnos han pasado por mis “aulas” presenciales o virtuales y (según mi community manager, que sabe mucho de esto) he “tocado” a unas diez mil personas en todo el mundo (aunque yo no acabo de creérmelo, la verdad). He escrito sobre UCDM como para publicar tres o cuatro libros, he grabado cientos de horas de video, etc. Por lo que agradezco toda esa abundancia al Espíritu Santo y también te la agradezco a ti, que estas leyendo estas líneas. Sin ti no hubiera sido posible todo esto.

Pido al Espíritu Santo que no me olvide jamás de esto, aunque mi ego quiera atribuirse los méritos y echarse la culpa de los fracasos. (Lo que está en negrita en la frase anterior solo existe en mi mente).

Mentiría si dijera que ha sido fácil. He tenido que aprender, aprender y aprender. Y sigo haciéndolo. Cada día que pasa. Puesto que aprender no es un verbo, ni una acción. Es una actitud. Es la actitud de aceptar que todo lo que está pasando en este momento es para que yo aprenda. Es una elección. Como más aprenda, mejor podré servirte. Porque de eso se trata. Estoy aquí para servirte.

Y en mi vocación por servirte está también mi aprendizaje y mi dolor (puesto que sin dolor no hay crecimiento). Cada vez que el Espíritu Santo me ha enviado una idea, una temática para un taller, un artículo, un “jueves milagro”, un hermano o hermana que me han ayudado en este camino, etc., ese regalo ha venido siempre “envenenado” por mi ego, que tenía miedo, que quería algo a cambio, que ese algo debía ser así y no asá, etc. El ego siempre se niega a recibir, puesto que en el fondo cree que no lo merece, por creerse separado de Dios.

Han sido dos años de incertidumbre económica, que, sumados a los más de quince que llevaba desde mi último trabajo estable con sueldo fijo, vamos para dieciocho. Cuando el ego cree que tiene dos hijos que mantener y una pensión que pasar, aprovecha para meterte miedo con esa “irrealidad” y al mismo tiempo se crean unas oportunidades de perdón y de elección de sistema de pensamiento increíbles. Y constantes.

En el momento en que escribo estas líneas no sé aún cómo pagaré la pensión alimenticia de este mes. Pero esa pregunta, “cómo”, no me toca a mí responderla. A Dios gracias. Es tan liberador saber eso, que no tengo palabras para describirlo. Es como un martillo constante que quiere martillear para hacer el máximo ruido posible, pero el yunque está acolchado e insonorizado con espuma de la buena, de la gorda. 🙂

Dar es lo mismo que recibir. Así que después de la enumeración de las “acciones de dar” que se supone que el Espíritu Santo ha vehiculado a través de este cuerpo serrano 🙂 que en este momento aporrea el teclado, ahora estoy dispuesto para recibir.

Dios dijo: “Pedid y se os dará”, pero no dijo por dónde.

Siempre me ha hecho mucha gracia este chiste, y su sentido profundo si lo quieres leer desde el Curso, así que es probable que me lo hayas oído comentar en alguna de mis actividades presenciales o en algún vídeo. Así que acepto de antemano que lo que voy a pedirte ahora pueda NO venir por el conducto que mi ego pretende.

Como muy bien me recordó ayer mismo un buen amigo organizador de eventos: Cuando el maestro está preparado, aparece el alumno”. Y quizá yo no esté preparado aún para que tú seas el tipo de alumno que voy a pedirte que seas. Pero por pedir, que no quede. Tu decidirás.

 

He diseñado, con mucho amor, dinero, tiempo y dedicación (de las tres, solo existe la primera, así que haz como si no estuvieran, jeje) el Club Nos Gustamos. Es un sistema de acompañamiento, formación semanal, mediante vídeos, texto, audios, foro, comentarios, webminarios, etc. que me permitirá servirte mejor y servir mejor a Dios, que es lo mismo. Un servicio solo para ti, como miembro del Club, con material inédito y exclusivo que quedará almacenado allí para que tú lo uses conforme te lo permita tu agenda.

No quiero aburrirte con detalles, más abajo te pasaré un link a mi web donde se explica concienzudamente en qué consiste el servicio. Aún no está operativo, estamos realizando las últimas pruebas. Así que no cliques para apuntarte todavía, jajajaja!!!!

Lo que quiero pedirte es que lo chequees y que pruebes los tres meses gratuitos que te ofrezco. Y, puestos a pedir, que te quedes en el Club pagando una cuota equivalente a un menú en un restaurante mediano. Es un menú en un restaurante regido por el Espíritu Santo donde se servirá comida para el alma. Y en donde tú decidirás cuando y qué cantidad sirves en tu plato. Será un “bufete espiritual”, jejeje!!! (me ha salido así, no estaba planeado).

Esta cuota me permitirá poner todo mi esfuerzo en servirte mejor y tú podrás recuperarla de muchas maneras que ya te explicaré. Solo eso te pido, que me ayudes ayudándote a ti mism@. Podré ser mucho más creativo e invertir una buena parte del tiempo me lleva ahora la organización, marketing y logística, por poner varios ejemplos, en la creación de nuevos productos y servicios que tú obtendrás a cambio de muy poco dinero.

A partir de ahora, si quieres recibir el “Milagro de la Semana” (mi newsletter) deberás pertenecer al Club. Tienes tres meses y doce “Milagros” para decidirte.

Los Jueves Milagro (mi otra newsletter), la enviaré el primer jueves de cada mes, con la agenda de mis actividades mensuales y alguna noticia de interés.

 

Aquí tienes el link para que chequees la información del Club. CLUB NOS GUSTAMOS

Recibe un abrazo y mi agradecimiento más profundo por tu fidelidad, tu confianza y tu paciencia.

Xavi –