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Un Curso de Milagros Fácil: El arte de desaprender

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Un Curso de Milagros Fácil: El arte de desaprender

UCDM es un método de reaprendizaje cuyo primer paso consiste en tomar conciencia de que vivimos en un mundo de ilusión, y de que la enfermedad, la pérdida y la muerte no son reales, aunque las experimentemos así. Pues, si el mundo en que vivimos fuera real, ciertamente, Dios sería cruel. En el mundo del miedo, aprendemos que las enfermedades son la manifestación de una lucha constante contra el tiempo; son la consecuencia de creer en la culpabilidad, en la separación, en la soledad y en que, para que alguien tenga, a otro le debe faltar, en el mundo hemos aprendido todo eso, hemos de desaprender y recordar la verdad de lo que somos.    Ahora sabemos que dar equivale a recibir; damos por el placer de dar y no para obtener; que la enfermedad es una manifestación de una falta de coherencia entre los pensamientos, los sentimientos y las acciones. Que la salud y la enfermedad se encuentran en el mismo sitio, o sea, en la mente. Por lo tanto es la mente la que debe ser sanada. Recordamos que el miedo siempre es una tensión entre aquello que sentimos que debemos hacer y aquello que creemos que debemos hacer. Y que le damos demasiada importancia a lo que piensen los demás de nosotros. Que, por miedo a la soledad, nos «prostituimos mentalmente» con sonrisas falsas, con posturas estudiadas, engalanando el cuerpo y convirtiéndolo en templo del ego y en baremo de comparación. Que podemos vivir en el miedo o en el amor, y que debemos dejar nuestras necesidades en manos de Aquel que sabe lo que es mejor para nosotros. Que una mente inocente no juzga jamás. Que, cuando eliminemos todo juicio, veremos el mundo real. Sabemos que podemos entregar al Espíritu Santo nuestros errores y los que vemos en los hermanos para que los expíen. Cuando llegamos a un punto en que no sabemos quiénes somos ni adónde vamos ni qué hacemos aquí, hemos alcanzado el feliz momento en que podemos decidir de nuevo.

Decido que si mi hermano me grita, es porque tiene miedo y me está pidiendo ayuda. Sé que los que actúan con egoísmo tienen miedo. Decido ver la santidad de mi hermano y no unirme a sus sueños de sufrimiento y de dolor, porque sé que, si lo hago, los refuerzo en su mente y en la mía. Decido no tener una mente enjuiciadora, tener una mente libre de juicio. Para que ello sea posible, entrego toda percepción que me moleste o me cause cierto desasosiego al Espíritu Santo, con el fin de que me dé una percepción perfecta. Decido aplicar el Perdón constantemente, porque sé que con ello libero tiempo de todos. Soy consciente de que lo que más necesita el mundo es de Perdón.

Alegrémonos de… poder ver y cambiar nuestras creencias, de esta manera, el cuerpo se puede curar. De ser conscientes de que los pecados que condenamos en nuestros hermanos los hemos condenado antes en nosotros mismos. De saber que el cuerpo enferma porque la mente no ha aprendido a percibir correctamente y que la curación debemos pedirla para la mente.  De haber descubierto que el objetivo de los valores del mundo es mantener atada nuestra mente. De habernos dado cuenta de que los conceptos mantienen vigente al mundo, que todos ellos son falsos y que, en la medida en que los deshacemos, nos liberamos de la atracción del mundo.  “El concepto del yo ha sido siempre la gran preocupación del mundo. Y cada individuo cree que tiene que encontrar la solución al enigma de lo que él es. La salvación se puede considerar como el escape de todos los conceptos.”

UCDM nos dice: “Aprende ahora, sin dejarte abatir por ello, que no hay ninguna esperanza de encontrar respuesta alguna en el mundo. Este curso solo intenta enseñarte que el poder de decisión no radica en elegir entre diferentes formas de lo que aún sigue siendo la misma ilusión y el mismo error. Todas las alternativas que el mundo ofrece se basan en esto: que eliges entre tu hermano y tú; que tú ganas en la misma medida que él pierde; y que lo que tú pierdes es lo que se le da a él. La salvación es un deshacer. Si eliges ver el cuerpo, ves un mundo de separación, de cosas inconexas y de sucesos que no tienen ningún sentido.”

«Aprende, pues, el feliz hábito de responder a toda tentación de percibirte a ti mismo débil y afligido con estas palabras: Soy tal como Dios me creó. Su Hijo no puede sufrir. Y yo soy Su hijo».

(Texto extraído de “Curación a través de Un Curso de Milagros” de Enric Corbera, adaptado por Xavi Demelo)

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Xavi

Un comentario

  1. M. Pilar dice:

    GRACIAS! Por este COMPEDIO/ RESUMEN. Que me ha parecido EXCELENTE.

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