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Un Curso de Milagros Fácil: El Nuevo Comienzo

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Un Curso de Milagros Fácil: El Nuevo Comienzo

Bien, ya has despertado en el sueño. Ahora quizás te preguntes qué es lo que debes hacer. Porque estás acostumbrado a tomar decisiones. Lo has hecho constantemente, aunque no siempre hayas sido consciente. Lo primero que debes tener claro es que no tienes que preocuparte por los pasos que has de dar. Ya eres consciente del Espíritu Santo en ti, ya sabes que serás guiado si mantienes la mente tranquila, que es algo que ya sabes hacer.   Cuando nos encontremos mal, porque sentimos un leve pinchazo en el estómago, un dolor de cabeza, cualquier molestia, debemos reflexionar, aquietar la mente y observar qué juicio ha pasado por nuestra mente sin que hayamos sido conscientes. Si ya es demasiado tarde y hemos suscitado un ataque, hay que aplicar rápidamente el perdón y dejar de hurgar en el acontecimiento doloroso. Si no lo conseguimos, declaremos que no queremos sentirnos de esa manera y demos un gran paso hacia el autoconocimiento al afirmar: «He estado equivocado; el error es mío».  Cuando reconocemos que somos los autores de lo que vivimos, podemos hacer otra declaración no menos importante:   «Quiero ver esto de otra manera».  Esta afirmación es una invitación a que se nos ilumine con otra percepción, pues estamos dispuestos a ver lo que necesitamos ver.

¿En qué consiste el libre albedrío?   Consiste en escuchar al Espíritu Santo, porque no sabemos lo que es mejor para nosotros. Cuando no sepas qué hacer o adónde ir, observa lo que te atormenta y escucha tu corazón.  El Espíritu Santo te recuerda: …«que tu voluntad no es odiar ni ser prisionero del miedo, un esclavo de la muerte o una insignificante criatura de escasa vida». Nuestra voluntad, la del Hijo de Dios, consiste en salvar al mundo mediante nuestra propia salvación. Para ello, debemos bendecir al mundo, pues, si lo condenamos, nos condenamos a nosotros mismos.

En este nuevo comienzo tenemos que ser plenamente conscientes de que la mente alberga todos los pensamientos, porque nuestra mente es una con la mente de Dios.  “Los pensamientos parecen ir y venir. Sin embargo, lo único que esto significa es que algunas veces eres consciente de ellos y otras no.” “Hay un pensamiento que espera ser consciente en nuestras mentes, un pensamiento al que no lo afectan el miedo ni todas las historias que parecen ocurrir en el mundo“. Entonces, nuestra mente ya no se dejará engañar por las apariencias. Estará más allá del engaño, porque no volverá a creer en ídolos de ninguna clase.   Ya seguimos la máxima del Curso que dice: «Si perdonas al soñador, y percibes que él no es el sueño que él mismo tejió, no estas compartiendo con él su nefasto sueño. Por lo tanto, él no puede ser parte del tuyo, del cual ambos os liberáis».

Por fin vivimos en el mundo real, cuyo único propósito es perdonar. «Y se reconoce que todas las cosas primero deben ser perdonadas y luego comprendidas». Ya sabemos que perdonar no es ningún sacrificio, que no se nos pide que perdonemos una ofensa, sino que no la veamos, porque esta no existe salvo en la mente que quiera ser ofendida.  “Por todo ello, el perdón siempre está justificado.   Tú no perdonas lo imperdonable, ni pasas por alto un ataque real que merece castigo. (…) Si el perdón no estuviese justificado, se te estaría pidiendo que sacrificases tus derechos cuando devuelves perdón por ataque.”

En este nuevo comienzo ya no reforzamos los valores del mundo, ya no hay nada en ellos por lo que merezca la pena morir. Hemos de declararlos falsos, porque todo lo que hay en el mundo de la ilusión es irreal. Si quieres ser el salvador del mundo, no lo refuerces con tu percepción ni con tus juicios. No te unas al dolor; ofrece a tu hermano otra forma de verlo. Y esto se consigue siempre con el Perdón.

En este nuevo comienzo, ya no crees en las enfermedades como algo al margen de la mente. Sabes que al cuerpo lo enfermamos con la mente enferma. Una mente llena de juicios, de condenación; una mente controladora que desea que las cosas sean como ella quiere; que establece relaciones especiales, esperando obtener de ellas lo que cree que le falta. Una mente idólatra, que piensa que hay algo externo a ella que puede satisfacer sus necesidades antinaturales de encontrar la felicidad, de dar con algo que calme el dolor. Una mente que proyecta su necesidad en los demás, que proyecta su santidad en otros, capaz de adorar cualquier cosa, porque se siente separada de todo y de todos, y esto la llena de miedo.

UCDM declara:   No hay prueba más contundente de que lo que deseas es la idolatría, que la creencia de que hay algunas clases de enfermedad y de desdicha que el perdón no puede sanar. Esto quiere decir que prefieres conservar algunos ídolos y que todavía no estás completamente listo para abandonarlos todos.

Hemos estado interpretando el mundo y nos hemos creído nuestras interpretaciones. Esto ha sido así porque hemos formulado juicios constantemente. Repito: lo que más necesitamos es sanar nuestras percepciones.  Ya no daremos significado a lo que no entendemos, ya no reforzaremos los sueños de separación de nuestros hermanos. No apoyaremos el sacrificio ni consideraremos que con él unos pierden y otros ganan. Ya no creeremos en la soledad, en la enfermedad, en la pérdida ni en el ataque. Sabremos que es de nuestra mente de donde todo procede y pediremos al Espíritu Santo que nos guíe y sane nuestra percepción del mundo.   Ya sabemos que lo falso es creer que lo que percibimos es verdad, y lo verdadero es que lo que percibimos somos nosotros mismos, es nuestro estado mental.   Sabemos que podemos ver las cosas del mundo de otra manera. Que lo que nos rodea forma parte de nosotros y lo hemos atraído hacia nosotros. Que podemos elegir entre ver la santidad de nuestro hermano o su cuerpo.   Sabemos que podemos integrar lo que tenemos delante o proyectarlo afuera, creyendo que de esta manera nos liberamos. Sabemos que la curación siempre es integración. Que vemos en los demás aquello que no podemos ver en nosotros mismos. Que debemos estar alegres de tener tantos espejos en los cuales nos podemos ver reflejados y tantas oportunidades de aplicar el Perdón.

«El secreto de la salvación no es sino este: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo».

(Texto extraído de “Curación a través de Un Curso de Milagros”, de Enric Corbera, adaptado por Xavi Demelo)

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Xavi

 

3 comentarios

  1. M. Pilar dice:

    Me ha parecido EXCELENTE este post » compactado» Gracias!!

  2. Lizbetj Del Milagro Valero Zabala dice:

    Gracias gracias gracias tan sencillo y tan profundo este nuevo comienzo gracias por sentir lo que siento al leer e internalizar las interpretación del mundo de ilusión .Desde Venezuela gracias .como me ha tranquilizado esta lectura .

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