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Un Curso de Milagros Fácil: Jerarquías de ilusiones

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Un Curso de Milagros Fácil: Jerarquías de ilusiones

La primera ley del caos es la contraparte exacta del primer principio del milagro. Esta afirma que la verdad es relativa y que existe una jerarquía de ilusiones. Algunas ilusiones son peores que otras, o algunas son mejores que otras. Una vez usted cree que ciertos problemas son mayores que otros, tiene que creer que hay diferentes niveles de solución para los diferentes niveles del problema. Todas son cosas muy específicas que hacemos para sanar o resolver los distintos problemas que creemos tener.

Lo único que verdaderamente sana es deshacer la creencia de que estamos separados de Dios, que es de donde procede la culpa. Otra manera de explicar qué es curación, sería «el unirnos.» Si reconocemos que el único problema que existe es la creencia de que estamos separados, esto tiene que significar que la única manera de resolver todos los demás aparentes problemas es la Unión.

Un curso en milagros enseña que la forma en que definimos un problema automáticamente establece cómo lo resolvemos. Por eso es muy importante al trabajar con el Curso que siempre tengan presente que éste reconoce un solo problema, que es la creencia de que estamos separados. Si usted afirma que el problema es cualquier otra cosa, automáticamente está diciendo que la solución será otra.

La Lección 79 del libro de ejercicios señala que sólo hay un problema, por consiguiente sólo hay una solución. El único problema es la culpa, la separación, o el guardar resentimientos, y la única solución es el milagro, el perdón o el unirnos. Este primer principio, pues, realmente establece que: «no hay grados de dificultad en los milagros.» A pesar de lo que creamos que es el problema, todos nuestros problemas pueden resolverse en la misma forma, simplemente cambiando nuestro pensamiento acerca de ellos.

Como dice al final del texto: «Las pruebas por las que pasas no son más que lecciones que aún no has aprendido que vuelven a presentarse de nuevo a fin de que donde antes hiciste una elección errónea, puedas ahora hacer una mejor…» (T-31.VIII.3:1). Obviamente, la mayor parte del tiempo no hemos deshecho toda nuestra culpa, y puede que haya relaciones que creemos haber sanado y resuelto y un año más tarde sucede algo y, ¡zas!, todos esos resentimientos vuelven a surgir. Todo el mundo ha tenido esa clase de experiencia.

Esto no necesariamente quiere decir que fracasamos cuando originalmente intentamos ocuparnos de ello. Lo que probablemente significa es que hicimos lo que pudimos en ese momento, y luego más tarde estuvimos listos para dar otro paso y sanar una capa más profunda de culpa. Luego se presenta una oportunidad y nos encontramos airados y molestos, nos sentimos agraviados y victimados, y eso nos indica que no nos habíamos desprendido totalmente de esa creencia, puesto que ahora la proyectamos sobre esta otra persona. El ego quiere que creamos que somos unos fracasados; lo que el Espíritu Santo nos diría es que ahora estamos listos para dar otro paso. Esa es realmente la fuerza propulsora del Curso: ayudarnos a interpretar todo lo que sucede en nuestras vidas como una oportunidad de sanar y perdonar algo que estaba profundamente sepultado dentro de nosotros y que no sabíamos que estaba allí. Y no hay excepciones a ese principio.

En efecto, de donde emerge la gran pujanza del Curso es que el mismo es tan consistente y sencillo en todo lo que expresa. Realmente nos enseña una sola manera de juzgarlo todo en el mundo. Ese es el mensaje de Un Curso de Milagros: que todo lo que ocurre es una oportunidad para sanar nuestras mentes, y no importa que nos sintamos perturbados sobre algún incidente terrible del cual nos enteramos por el periódico, o si lo que nos perturba es una cosa trivial que sucede en nuestros hogares o en nuestras familias, nuestras comunidades o situaciones de trabajo.

El problema no es el cáncer o el catarro en el cuerpo. Ese no es el problema. El problema es el pensamiento que lo llevó a eso. El Curso dice que el único significado de algo es para qué es. Usted no se concentra en el síntoma del cáncer como tampoco debe concentrarse en la remisión del mismo, porque ese no es el problema. El cáncer puede servir un propósito, no sólo para esa persona en particular, sino también para la gente en la vida de ella -la familia, los amigos, los médicos, etc.

A menudo la gente usa la curación física como una manera de probar su salud mental o espiritual o la falta de ella. «Si realmente hago esto bien, entonces este tumor desaparecerá.» Y, repito, lo que se logra es hacer ese error real. Cuando su mente realmente se sane, esto no será un asunto álgido para usted. No quiere decir que el tumor no desaparecerá. Sólo significa que su inversión no será hacer que desaparezca. Su inversión será lograr su paz mental.

(Texto extraído de «Los 50 principios del milagro», de Kenneth Wapnick, adaptado por Xavi Demelo)

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Xavi

Un comentario

  1. Montse dice:

    Me ha venido justo en el momento q estoy con estas disyuntivas. Como vi en un vídeo ayer de Jorge Lomar, visualizemos q somos el viento q sopla y q envuelve la hoja, somos hoja y somos el aire.q.lo envuelve. Bonita reflexión quántica o tendríamos q decir UCDMQuántico? Gracias Xavi!

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