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Un Curso de Milagros Fácil: Percepción y enfermedad

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Un Curso de Milagros Fácil: Percepción y enfermedad

Morimos cuando completamos las lecciones que vinimos a aprender. Sin embargo, también podemos cambiar de idea y decidir abandonar nuestro cuerpo antes de completar esas lecciones. Como dice el Curso: «Y nadie muere sin su propio consentimiento» (L-pI.152.1:4).

¿Hasta qué punto entra en juego la percepción compartida de la enfermedad de aquellos que nos rodean? ¿Hasta qué punto estamos cautivos en esa percepción aun cuando nuestra mente está en el proceso de cambio?

Dentro de cada uno de nosotros siempre hay dos voces. Tenemos la voz del ego y la Voz del Espíritu Santo. Pasamos la mayor parte del tiempo yendo de un lado a otro. Digamos que yo estoy realmente practicando lo que dice Un Curso de Milagros, pero que no lo practico en su totalidad. Aún tengo algunas dudas y algunos miedos, y tanto ustedes como otras personas se unen a mí y refuerzan seriamente la manera de interpretar del ego. No cabe duda de que eso reforzará mi ego. Si yo estuviera realmente firme, si reconociera que todo lo que el ego me dijo era falso, entonces no importaría cuántas personas, millares o millones, dijesen lo que quisieran. En lo más profundo de mi ser yo sabría que eso no importa. Pero si estoy titubeando, mi ego siempre estará a la expectativa de aquellas personas que pueda utilizar como testigos para reforzar su caso. Pero el problema no es la gente que lo refuerza. El problema es que inconscientemente yo ando en busca de esos testigos que probarán que mi ego tiene razón. Como todos sabemos, no hay que buscar muy lejos en el mundo. Si realmente usted quiere probar que la ira está justificada, que la enfermedad es terrible y que la separación es real, encontrará testigos por doquier. Mientras vacilemos, no hay duda de que los pensamientos negativos o egocéntricos de otras personas reforzarán los nuestros. Ellos no son responsables de los nuestros porque eso sería vudú, la idea de que usted puede influir en otra persona. El Curso jamás enseñaría tal cosa porque eso ubicaría la responsabilidad sobre otros hombros. Lo que Un Curso de Milagros diría es que los pensamientos de los demás o lo que ocurra en el mundo puede reforzar nuestro propio ego. Pero si usted está realmente convencido de lo que cree, eso no tendrá efecto alguno. Jesús, indudablemente, sería el ejemplo máximo.

Por lo tanto, creer que fumar causa cáncer es caer en la trampa del ego; lo que lo causa es la culpa. Pero si usted cree que el fumar le es perjudicial, entonces no debe fumar. Si usted es diabético, y la enfermedad aún es parte de su sistema de pensamiento, entonces el no inyectarse insulina sería un intento inconsciente de castigarse a sí mismo, como lo sería el comer pasteles y dulces. En este contexto, pues, cuidar de su cuerpo enfermo sería lo más amoroso y clemente que usted podría hacer.

(Texto extraído de «Los 50 principios del milagro», de Kenneth Wapnick, adaptado por Xavi Demelo)

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Xavi

 

Un comentario

  1. Montse dice:

    Ganemos tiempo al tiempo de enfadarnos con el tiempo del perdón. Ideal para hoy con el tiempo de lluvia de perdones q está cayendo para todos.
    Gracias Xavi.

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