Un Curso de Milagros Fácil: Problemas e injusticias

Un Curso De Milagros Fácil

Un Curso de Milagros Fácil: Problemas e injusticias

Empecemos por los problemas, mejor dicho, por la creencia en ellos. Aprendemos que los atraemos a nuestras vidas porque creemos que es posible que estos aparezcan. UCDM ofrece la solución: “Es fácil entender las razones por las que no le pides al Espíritu Santo que resuelva todos tus problemas por ti. Para Él no es más difícil resolver unos que otros. Todos los problemas son iguales para Él, puesto que cada uno se resuelve de la misma manera y con el mismo enfoque. Un problema puede manifestarse de muchas maneras, y lo hará mientras el problema persista. De nada sirve intentar resolverlo de una manera especial.”

Esta es la solución que nos enseña el Espíritu Santo: “Para Él, todos ellos son el mismo problema porque cada uno, independientemente de la forma en que parezca manifestarse, exige que alguien pierda y sacrifique algo para que tú puedas ganar. Mas solo cuando la situación se resuelve de tal manera que nadie pierde desaparece el problema, pues no era más que un error de percepción que ahora ha sido corregido.”

Y el Curso nos sigue iluminando con sus enseñanzas, que trascienden todo: “Es imposible perder, y creer lo contrario es un error. Tú no tienes problemas, aunque pienses que los tienes. Todo problema es un error. Es una injusticia contra el Hijo de Dios, y, por lo tanto, no es verdad.” En nuestro deambular por el desierto de la transición, aprendemos que no tenemos problemas; que estaremos en paz si entregamos al Espíritu Santo nuestro quehacer diario y vivimos con la certeza de que se nos proveerá lo mejor en cada momento. En este proceso de transición, no hemos de olvidar la práctica constante del Perdón, tal como lo hemos ido definiendo hasta ahora bajo la luz del Curso. Los problemas se convertirán en oportunidades para aprender, para conocernos a nosotros mismos y valorarnos. Nos enseñarán y creceremos con ellos, ya no serán obstáculos en el camino, sino oportunidades para elegir quiénes queremos ser.  “Lo que una vez pareció ser un problema especial, un error sin solución o una aflicción incurable, ha sido trasformado en una bendición universal.”

Ahora ya sabemos que las injusticias no son reales, sino maneras de ver y de vivir las diversas situaciones. Cuando en la transición vamos desarrollando nuestra mente cuántica y comprendemos que nosotros atraemos lo que se nos presenta en nuestra vida, porque nunca hemos dejado de ser creadores, entonces debemos plantearnos vivir de otra manera. En este camino por el desierto, lo que más necesitamos es sanar la percepción y aplicar el Perdón. No me cansaré de repetirlo, para que no se olvide, porque sé que nunca se reiteran suficientemente las cosas. Hay que repetirlas hasta que circulen por la sangre y penetren en la médula. “En este mundo el perdón es el equivalente de lo que en el Cielo es la justicia”.

UCDM recuerda el fin de la injusticia: “Tú no puedes ser tratado injustamente. La creencia de que puedes serlo es solo otra forma de la idea de que es otro, y no tú, quien te está privando de algo. Cuídate de la tentación de percibirte a ti mismo como que se te está tratando injustamente. Creer en las injusticias es creer que alguien es merecedor de castigo; es una forma de proyectar la culpabilidad y de no ver que se trata de nuestro justo merecido.”

En este proceso de transición, que yo llamo la travesía del desierto, a medida que sanamos la percepción y aplicamos el Perdón, la distancia entre la causa y el efecto se va acortando hasta alcanzar un punto en el que la causa es igual al efecto. Ante las puertas de la Tierra Prometida hemos llegado, por fin, al lugar que tanto anhelamos, allí donde todos los juicios se declaran nulos y la culpa y el pecado se deshacen. Es el fin de las injusticias, de los problemas, de los conceptos de sacrificio y sufrimiento. El ego es deshecho; nuestros ojos, cansados por el viaje, recuperan su esplendor y por fin vemos el mundo real. “Existe una zona fronteriza en el pensamiento que se encuentra entre este mundo y el Cielo. (…) Nos hemos referido a ese lugar como el mundo real.”

Por fin hemos hallado la salvación, pero esta no está en el Cielo, sino en su umbral. Esto es así porque lo único que debe salvarse es la percepción. “La salvación es una zona fronteriza donde los conceptos de lugar y tiempo, así como el de elegir, tienen aún significado, si bien se puede ver que son temporales, que están fuera de lugar y que toda elección ya se ha llevado a cabo.”

Entonces, ahora ¿qué hay que hacer? El último paso lo da Dios, pero tú aún puedes elegir. La elección en esta zona es muy simple: entras en el Cielo o vuelves al mundo del faraón para ayudar, con la luz del Espíritu Santo, a tus hermanos a despertar y hacer la travesía del desierto hacia la tierra prometida. Muchos entrarán en el Cielo y tendrán su bien merecido descanso. Pero comprenderán que su dicha no es total, porque no estarán completos, faltarán los hermanos que se han quedado con el faraón para unirse a las huestes de los que no han entrado y ayudarlos a comprender lo esencial: que todos somos UNO y todos debemos estar en el Cielo.

(Texto extraído de “Curación a través de Un Curso de Milagros, de Enric Corbera, adaptación de Xavi Demelo)

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Recibe un abrazo

Xavi