LA PRÁCTICA

Comienza practicando simplemente el ser consciente. Toma conciencia de tu culpabilidad, de tu temor y de tu ataque. No los disfraces ni los niegues, ni los proyectes a otras personas. Simplemente observa estos fenómenos a medida que surgen en tu conciencia.

Cuando te sientes enojado o deprimido, pregúntate (después de pasar las capas de emoción): ¿De qué me siento culpable aquí? Todas las emociones negativas de tu vida surgen de tu culpabilidad inconsciente, que debe ser llevada a la conciencia para poder deshacerte de ella.

Tus sentimientos de inadecuación e indignidad generan miedo al castigo. Si crees que hay algo malo en ti, tendrás miedo a ser castigado. Entonces te defenderás de cualquier ataque imaginario. Si alguien cuestiona tu valía, estarás dispuesto a apretar el gatillo.

Todo eso solo está en tu mente. Si lo proyectas, incluirás en él a otros y tendréis que resolver la situación juntos. Es improbable que lo puedas hacer cuando ni siquiera eres consciente de tu complicidad en el asunto.

Sin autoperdón no hay liberación de la culpa, el drama de la redención también ocurre únicamente en tu propia mente. En tu mente, tu estableces tu inocencia o tu culpabilidad. Tu eres el juez que pronuncia la sentencia. Mientras culpes a otros, estás negándote el perdón a ti mismo. El juez y el jurado viven en tus pensamientos. Tu estableciste tu culpa y ahora debes disolverla. Hasta que no deshagas la culpa, no podrás encontrar tu inocencia. En esto consiste el proceso del perdón. No tiene nada que ver con perdonar a los demás. Tiene todo que ver con perdonarte a ti mismo por haberte declarado culpable.

No hay ninguna situación en que no pueda realizarse esta práctica. Todos los escenarios de tu vida son un territorio válido para la autoindagación. Pon conciencia en todos tus pensamientos y sentimientos, y pronto encontrarás la fuente de la culpabilidad y del sufrimiento subsiguiente.

Nadie puede escapar de este trabajo. Forma parte del plan de estudios del despertar. Cuanto antes te des cuenta, más fácil será para ti.

(Adaptación libre del libro Amor sin Condiciones, de Paul Ferrini)

Imagen de mohamed Hassan en Pixabay

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