Después de años de mil búsquedas diferentes llegamos al momento presente, que es este momento. Pero con ello no me refiero tanto a la idea del “momento presente”, sino, de manera muy literal, a esto, es decir, la apariencia presente de todo esto, más allá de toda palabra y de todo concepto.

Los latidos del corazón (¡bum, bum, bum!)
La respiración. Hacia dentro, hacia fuera, hacia dentro, hacia fuera…
El suave rumor del tráfico.
La sensación de sostener este libro en las manos.
Los pensamientos que aparecen, se disuelven y vuelven a aparecer…

Independientemente lo que hayamos vivido, de lo que hayamos “descubierto” y de lo que hayamos “comprendido”, eso siempre está aquí y ahora, y el individuo (es decir, “tu”) que, tratando de encontrarse a sí mismo ha vivido, “descubierto” o “comprendido” todas esas cosas no era más que pensamientos, historias, creencias.

En este mismo instante, “tú” no eres más que una ficción. Pero eso no significa que debas negar la ficción, porque la ficción siempre seguirá emergiendo. Déjala simplemente estar.
Quizá la liberación, si es que es algo, consista en ver a través de esa ficción, es decir, en nadie reconociendo la ficción como tal.

Pero aun eso sería decir demasiado, porque esa pequeña secuencia de palabras consolida la “liberación” como un objetivo que hay que “alcanzar”, como algo que hay que “lograr”. Pero por más que a la mente le encante este tipo de historias “¡Cuando pueda ver la ficción como tal, me habré liberado!”, de ese modo sólo alientas la búsqueda de la liberación, con lo que la mente sigue campando a sus anchas, como siempre.

La liberación no tiene nada que ver ni con las palabras ni con los conceptos. Pero como tenemos que utilizar palabras, caemos irremediablemente en la trampa de buscar la liberación como si fuese un objetivo, como si se tratara de algo que podemos alcanzar en el futuro, como una especie de ideal.

Pero el mensaje que quiero transmitir es que la liberación consiste en ver a través de esta búsqueda. La liberación, si es que es algo, consiste en ver a través de la búsqueda de la liberación, de la búsqueda de algo más importante que esto, de la búsqueda de algo distinto a esta apariencia presente.

Pero ¿no hemos desperdiciado ya suficientemente nuestra vida buscando algo diferente a esto? La liberación, si es que algo, consiste en ver a través de todo el drama humano y de todas las cosas que, de manera muy literal, configuran nuestra vida.

Para el personaje “Jeff”, todo ha cambiado, pero todo sigue absolutamente igual. Quizá la única diferencia es que, durante esos días, “Jeff” fue reconocido como un mero personaje, como una simple historia que carece de toda realidad profunda flotando en la conciencia.

La liberación es absolutamente simple y evidente. La búsqueda ya ha concluido y lo que siempre estuvimos buscando no es más que esta apariencia presente. Esto, aquí y ahora. No hay nada más. Nuca hubo nada más.

(Texto extraído de “Más allá del despertar”, de Jeff Foster, adaptado por Xavi Demelo)

Imagen de Henri Van Ham en Pixabay

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